“Imagínese un universo sin pasado ni futuro, donde el tiempo es una ilusión y todo el mundo inmortal”
Desde que la humanidad existe, hemos tenido problemas con algo “simple” pero aún así esta regido por números y nos ha guiado como herramienta útil en nuestro desarrollo como sociedad, pues al fin y al cabo todo los hacemos por ciclos, rutinas, etc. incluso nuestra vida actual para que este en armonía y en paz necesitamos del famoso reloj que es parte de nuestro cuerpo, ya que aunque nos llegue a dar dolores de cabezas por inclumplimiento o desorden de nuestra manera de vida, también nos sirve para “ahorrar tiempo” y para ser mas eficientes en nuestro desempeño actual.
Cada momento de nuestra vida individual existe para siempre, “Cada instante que vivimos, es esencialmente eterno”, esto significa que todos y cada uno de nosotros somos inmortales, y esto no es raro, ya que desde la antigüedad el ser humano ha buscado el método para estar de por vida por el paso de los años, sin cambio alguno, no por nada surgido la leyenda del manantial de la eterna juventud. Por lo que anhelamos estar siempre jovenes.
Aún así existen dos versiones del tiempo, las cuales ¿son diferentes?
El tiempo en el dominio cuántico no tiene propiedades notables. En la teoría de la mecánica cuántica, el tiempo se da por sentado, simplemente corre en el trasfondo, igual que lo hace en nuestras vidas. Como un reloj en un evento deportivo. Provee un marco invisible dentro del cual los eventos se desarrollan. Ese no es caso en la teoría general de la relatividad de Einstein
Para describir el universo en mayor escala. Einstein tuvo que entrelazar el tiempo y el espacio. Como resultado, en la relatividad general no hay un marco invisible ni un reloj en el trasfondo del universo contra el cual medir los eventos ¿Como pudiera haberlo? El tiempo y el espacio se curvan alrededor de las estrellas y otros cuerpos masivos y hacen que la luz se desvíe. Cerca de los huecos negros, el tiempo parece desacelerarse y hasta detenerse por completo.
Los físicos teóricos alrededor del mundo se angustian con este problema; pero Julian Barbour ha tomado el enfoque menos ortodoxo, proponiendo que la forma de resolver el enigma es eliminar el tiempo de las ecuaciones que describen el universo. Ha estado obsesionado con eso durante más de 10 años, desde que conoció la solución matemática dada por el físico norteamericano Bryce DeWitt.
DeWitt, con la ayuda de otro físico norteamericano, John Wheeler, desarrolló en 1967 una ecuación que al parecer combina la mecánica cuántica con la relatividad general. Lo hizo tomando los principios de la mecánica cuántica que describen la interacción de átomos y moléculas, y aplicándolos al universo entero.
DeWitt tomó la ecuación de Schrödinger, que en su forma original muestra cómo el arreglo de los electrones determina la forma geométrica de los átomos y las moléculas. En la modificación de DeWitt, la ecuación describe las diferentes formas posibles del universo y la posición de cada cosa en él. La diferencia fundamental entre la versión cuántica de Schrödinger y la cósmica de DeWitt, aparte de la escala de los objetos involucrados, es que los átomos, a lo largo del tiempo, pueden interarctuar con otros átomos y cambiar sus energías, pero el universo no tiene con qué interarctuar, excepto consigo mismo, y tiene una cantidad fija de energía. Como la energía del universo no cambia con el tiempo, la forma más sencilla de hallar una solución consiste en eliminar el tiempo.
La mayoría de los físicos se oponen a esta solución, considerando que no podría describir el universo real. Pero cierto número de teóricos respetados, entre ellos Barbour y Stephen Hawking, toman muy en serio el trabajo de DeWitt.
¿Como puede no existir el tiempo ni el movimiento?
Julian Barbour contesta:
El tiempo no es otra cosa que una medida de las posiciones cambiantes de los objetos. Un péndulo oscila, las manecillas de un reloj avanzan. Los objetos y sus posiciones, son más importantes que el tiempo. El universo en un determinado instante consiste simplemente en muchos objetos diferentes ubicados en posiciones diferentes, cada posible configuración del universo pasado, presente y futuro, existe separada y eternamente. No vivimos en un universo único que pasa a través del tiempo. En realidad, nosotros, o muchas versiones algo distintas de nosotros, habitan simultáneamente en una multitud de cuadros imperecederos que incluyen todo lo que hay en el universo en un momento determinado.
A cada una de estas posibles configuraciones estáticas un “ahora”. Cada ahora es un universo inmutable, completo, autocontenido y sin tiempo. Erróneamente percibimos los “ahora” como efímeros, aunque de hecho cada uno persiste para siempre. Debido a que la palabra universo parece muy pequeña para acoger todos los posibles “ahora”.
El mismo Julian Barbour acuño la palabra Platonia. El nombre honra al antiguo filósofo griego, quien sostuvo que la realidad está compuesta de formas eternas e inmutables, a pesar de que el mundo físico que percibimos con nuestros sentidos parece estar en un flujo constante. Incluso Barbour compara su visión de la realidad con la cinta de una película. Cada cuadro capta un posible ahora, que puede incluir hierbas, nubes en el cielo, etc. Y los cuadros -el pasado y el futuro – no desaparecen después de pasar ante el lente.
“Esto se corresponde con la forma en que uno recuerda los hechos importantes de la vida”
¿No nos transladamos de alguna forma de un “cuadro” a otro?
Julian Barbour contesta:
No, no hay movimiento de un arreglo estático del universo hacia el siguiente. Algunas configuraciones del universo simplemente contienen pequeños retazos de conciencia, personas con recuerdos de lo que ellos llaman el pasado, que están presentes en el ahora. La ilusión del movimiento ocurre porque muchas versiones algo distintas a nosotros -ninguna de las cuales se mueve – habitan simultáneamente en universos con disposiciones ligeramente distintas de la materia. Cada versión de nosotros ve un cuadro diferente: un “ahora” único, eterno e inmóvil. “Mi teoría es que nosotros nunca somos los mismos en dos instantes”.
“Obviamente como seres humanos macroscópicos, no cambiamos mucho de segundo en segundo y no hay duda de que somos la misma persona. Sólo un loco negaría eso”
“En ese sentido podemos decir que nos movemos de un ahora al otro”
Pero...
¿En qué sentido podemos decir que nos movemos?
Julian Barbour contesta:
Como yo lo veo aproximadamente el mismo sentido de información, no exactamente el mismo, está presente en muchos diferentes ahoras. Nada se mueve realmente.
El contenido de información´o la conciencia que nos hace saber que somos nosotros mismos, que tenemos una cierta identidad, está presente en muchos diferentes ahoras. Hay dos cosas que diferencian mi posición de lo que la gente pueda pensar intuitivamente. Primero, los ahoras no están en una línea del tiempo. Simplemente están ahí y Segundo, no hay nada que corresponda al movimiento. Solo digo que los ahoras son como fotos. La impresión de movimiento sólo surge porque las fotos tiene una estrucutura extraordinariamente especial. Somos parte de esa estrucutura especial.
“La inmortalidad no rodea por completo, nuestra tarea es reconocerla”.
PARA SABER MAS
Página principal de Barbour.
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